Las chaquetas softshell son una de las prendas técnicas más versátiles del equipamiento outdoor: combinan resistencia al viento, repelencia al agua y transpirabilidad en un único tejido sin necesidad de capas adicionales. Son también las más fáciles de estropear si el lavado no se hace correctamente. Esta guía explica qué es el softshell, por qué el DWR deja de funcionar y cómo recuperarlo.
Qué es el softshell y por qué el cuidado importa
Softshell no es el nombre de un material específico sino un término que describe una categoría de tejidos técnicos multicapa que combinan en una sola pieza las funciones de capa exterior y capa intermedia. Los textiles softshell están fabricados de fibras sintéticas que brindan una excelente transferencia de vapor de humedad al tiempo que ofrecen buen aislamiento y protección contra el viento.
La construcción habitual tiene tres capas funcionales. La capa exterior es un tejido resistente a la abrasión con tratamiento DWR que repele el agua antes de que penetre en el tejido. La capa intermedia es la que define el carácter de la prenda: puede ser cortavientos, transpirable, o con propiedades hidrofugantes. La capa interior, en contacto con la piel, tiene propiedades de gestión de la humedad que mantienen el cuerpo seco.
Entender esta estructura explica por qué el lavado importa: el DWR de la capa exterior se degrada con el uso, la suciedad y el sudor. Cuando eso ocurre, la tela exterior se moja y se vuelve pesada, lo que bloquea parcialmente la transpirabilidad de las capas interiores. La suciedad, el sudor y los aceites que se acumulan en las fibras pueden reducir la transpirabilidad y bloquear el DWR, incluso antes de que este se haya desgastado completamente. Lavar correctamente no daña la prenda: la mantiene funcionando como el primer día.

Por qué el DWR deja de funcionar antes de que la prenda se desgaste
Este es el punto más importante para entender el cuidado del softshell y el que más confusión genera.
El DWR (Durable Water Repellent) es un tratamiento de microfluidos aplicado sobre la superficie exterior del tejido que hace que el agua forme gotas y resbale en lugar de penetrar en las fibras. Con el uso, ese tratamiento se degrada por dos vías simultáneas: la fricción mecánica de la mochila, los arneses y el roce con superficies, y la contaminación por aceites del sudor, protector solar, cremas y suciedad ambiental que recubren los microfluidos e impiden que repelen el agua.
El resultado es que la prenda se moja, se vuelve pesada y transmite más frío, aunque la membrana técnica siga en perfecto estado. Si el agua ya no forma gotas en la superficie y empieza a absorberse en el tejido, es el momento de reimpermeabilizar la prenda.
Hay dos procesos distintos que conviene distinguir: la reactivación del DWR existente, que sirve cuando el tratamiento está dormido pero no agotado, y la renovación del DWR, que es necesaria cuando el tratamiento se ha desgastado por completo.
El proceso de lavado paso a paso

Antes de meter la chaqueta en la lavadora
Cerrar todas las cremalleras, incluyendo las de los bolsillos, para evitar que los dientes de metal dañen el tejido durante el centrifugado. Fijar todos los velcros en posición cerrada para que no atrapen otras zonas de la prenda. Dar la vuelta a la prenda si está muy sucia para que el ciclo de lavado actúe directamente sobre la suciedad interna.
Si hay manchas puntuales de barro seco, cepillarlas con un cepillo suave antes de meter la prenda en la lavadora. El barro seco se desprende mejor en seco que mojado.
Detergente: qué usar y qué evitar
Lo mejor es un detergente líquido técnico como el Nikwax Tech Wash, ya que el detergente en polvo puede obstruir los poros de la prenda y arruinar su transpirabilidad. Si no se tiene detergente técnico, un jabón líquido suave sin fragancia ni aditivos es una alternativa válida.
Lo que nunca debe usarse: suavizante de telas, lejía, detergente en polvo con alto contenido alcalino ni productos con fragancia intensa. El suavizante destruye las membranas porque recubre las fibras con una capa lubricante que bloquea los poros y destruye el DWR de forma acumulativa e irreversible.
Programa y temperatura
Seleccionar un ciclo delicado con baja temperatura, 30°C o 40°C como máximo. Las temperaturas elevadas pueden dañar las fibras sintéticas y reducir la capacidad de las membranas técnicas. El programa de lana o delicados con centrifugado bajo es la elección correcta.
Enjuagar minuciosamente las prendas con agua limpia, seleccionando la función de aclarado extra en la lavadora. Los residuos de detergente que quedan en el tejido reducen la transpirabilidad y pueden bloquear el DWR de la misma forma que la suciedad.
Si es posible, no centrifugar o hacerlo solo brevemente a velocidades muy bajas. El centrifugado agresivo somete las costuras y la estructura del tejido a tensiones mecánicas innecesarias.
Frecuencia de lavado
No existe una regla universal de frecuencia. La señal más fiable es observar el comportamiento del tejido: cuando el agua ya no forma gotas en la superficie sino que empieza a absorberse y la tela se oscurece y pesa más, es momento de lavar y reactivar el DWR.
Para uso habitual en actividades al aire libre, lavar cada cuatro o seis semanas es una frecuencia razonable. Para uso intensivo, puede ser necesario lavar con más frecuencia. Cuanto más frecuentemente se lave correctamente, más se mantiene el DWR en buen estado. Lo que deteriora el DWR no es el lavado en sí, sino la acumulación de suciedad y aceites entre lavados.
El secado y la reactivación del DWR
El secado es el paso donde se decide si el DWR se recupera o no. El calor moderado es el elemento que reactiva la estructura molecular del tratamiento impermeabilizante.
Con secadora
Secar en secadora a temperatura baja o en programa para tejidos delicados durante 20 a 40 minutos. Tan pronto como la prenda esté completamente seca, el tratamiento DWR se puede reactivar fácilmente en la secadora usando un ciclo delicado. El calor reactivará el tratamiento DWR. Revisar la prenda periódicamente durante el proceso.
Sin secadora
Colgar la prenda en posición vertical en un lugar bien ventilado a temperatura ambiente para que seque completamente. Una vez seca, pasar una plancha a temperatura baja usando un paño interpuesto entre la plancha y el tejido para protegerlo del calor directo. Sin vapor. Este proceso reactiva el DWR aunque con menor eficacia que la secadora.
Lo que nunca debe hacerse: secar sobre un radiador, al sol directo o cerca de fuentes de calor intensas. Las temperaturas no controladas pueden fundir parcialmente las fibras sintéticas de forma irreversible.

Cuándo el DWR necesita renovación y cómo hacerlo
Si tras el lavado y secado correcto el agua sigue sin formar gotas sobre la superficie, el DWR original se ha agotado y necesita renovarse. Hay dos opciones:
Spray impermeabilizante. Se aplica sobre la prenda limpia y seca con movimientos uniformes, prestando especial atención a hombros, mangas y la parte delantera, que son las zonas de mayor desgaste. Permite tratar zonas específicas y evitar otras donde se prefiere mayor transpirabilidad. Es la opción más sencilla y la recomendada para la mayoría de los usuarios.
Tratamiento wash-in. Se añade directamente a la lavadora con el detergente o en el ciclo de aclarado, impregnando el tejido de forma uniforme en todo el interior. Es práctico pero usa más producto y no permite diferenciar entre zonas.
En ambos casos, es imprescindible aplicar calor posterior, secadora o plancha a temperatura baja, para que el tratamiento se fije correctamente.
El DWR sin fluorocarbonos: más renovaciones pero mejor para el entorno
Los DWR de nueva generación sin PFC (fluorocarbonos), como los productos Nikwax o el tratamiento C0, son más respetuosos con el medio ambiente porque no generan compuestos perfluorados persistentes. Las prendas con DWR libre de fluorocarbonos necesitan reimpermeabilizarse con mayor frecuencia que las prendas con DWR convencional, aproximadamente cada dos lavados. Es el precio a pagar por el menor impacto ambiental, y merece la pena tenerlo en cuenta al planificar el mantenimiento.

Lo que hay que evitar con las prendas softshell
Las fibras sintéticas que forman el tejido softshell son sensibles al calor intenso y a la abrasión. Cerca de estufas, fuegos de campamento o fuentes de calor directas, la distancia de seguridad es mayor de lo que parece: el calor radiado puede fundir las fibras a distancias considerables antes de que el tejido parezca dañado visualmente.
El roce continuado con objetos abrasivos como mochila con base dura, arnés de escalada o material de montaña desgasta el DWR de la superficie de forma acelerada en las zonas de contacto. Inspeccionarlas periódicamente y renovar el tratamiento en esas áreas específicas antes de que el desgaste se extienda alarga considerablemente la vida útil de la prenda.
Resumen de reglas esenciales
| Acción | Correcto | Incorrecto |
|---|---|---|
| Temperatura de lavado | 30-40°C, programa delicado | Más de 40°C, programa intensivo |
| Detergente | Técnico líquido o jabón suave | Suavizante, lejía, polvo alcalino |
| Centrifugado | Velocidad baja o sin centrifugar | Centrifugado agresivo |
| Secado | Secadora temperatura baja o colgada | Radiador, sol directo, calor intenso |
| Reactivación DWR | Calor moderado tras cada lavado | Omitir el paso de calor |
| Renovación DWR | Spray o wash-in cuando no forma gotas | Aplicar sin haber lavado previamente |
| Almacenamiento largo plazo | Colgada o doblada holgadamente | Comprimida o húmeda |

































































